Por Lorenzo Osores
Una plaga de menesterosos enmugrece la ciudad. Plétora detestable que supervive a costa de nuestra paciencia e inacción. En otros tiempos, los muy pobres eran más respetuosos, no se atrevían asomar las narices por lugares ajenos a su rango social, a sus posibilidades económicas. Los más dignos se hacían ascetas, anacoretas que practicaban su desquiciada santidad alejados de la vida civil para no perturbarla con su desarrapada presencia.
Hoy en día, la gente pobre ha perdido todo sentido del pudor, la vemos pululando alrededor de los lugares más elegantes y modernos de la urbe para despertar nuestra conmiseración, importunando a gente de bien y obstruyendo la actividad comercial. Los más astutos han optado por practicar una suerte de mendicidad solapada, fungiendo de limpiadores de autos, de vendedores de baratijas o de malabaristas que con criminal impertinencia dificultan el tránsito vehicular.
Esta incontrolada invasión de bárbaros que nos acosa, es utilizada por los demagogos profesionales para contradecir la fría realidad de las cifras, los índices económicos que nos sitúan como un país próspero envuelto en una espiral de constante crecimiento y desarrollo.
Sin embargo, no debemos ser triunfalistas y desconocer el descontento y malestar que hay en sectores sociales acostumbrados a la nefasta política de subsidios, carentes de iniciativa empresarial pero predispuestos a la protesta y a los disturbios callejeros. Tampoco debemos ocultar las deficiencias que hemos cometido al aplicar el modelo económico. Deficiencias que tienen mucho que ver con cierta renuencia a emprender la urgente reforma del Estado.
Algo tenemos que hacer para revertir esta situación que estremece nuestras conciencias y humilla nuestras convicciones democráticas más preciadas. Venzo mi aversión a todo protagonismo para proponer modestamente diez medidas urgentes que nos han de ayudar a salir del caos social y del horrible espectáculo que propician los perdedores:
1-Se prohíben parcialmente las relaciones sexuales en los estratos sociales de menguados recursos económicos. Solamente a las parejas legalmente casadas y sin progenie se les permitirá esta obscena práctica, de acuerdo a riguroso calendario que señala los días hábiles para la fecundación. Como es de suponer, esta medida cuenta con la bendición cardenalicia y será muy útil para contener la alarmante explosión demográfica, la proliferación de gente cuyo aspecto físico puede resultar ofensivo para el visitante extranjero y por lo tanto nefasto para el turismo como fuente de divisas.
2- Las personas de color modesto están impedidas de contraer matrimonio con personas de tipo caucásico. El argumento de que lo hacen para mejorar la raza es inaceptable por ser abiertamente racista.
3- Las personas de color modesto, o de escasos recursos económicos, están prohibidas de ingresar a lugares públicos exclusivos como discotecas, pubs, restaurantes, hoteles, casinos, playas privadas, etcétera. Incomodar a gente fina, elegante y hedonista también es un atentado contra los derechos humanos. En caso de insistir se les impondrá una multa equivalente a doscientas unidades impositivas.
4- Las personas de color modesto, o de escasos recursos económicos, no podrán asistir a funciones de cineclub. Es sabido, gracias a rigurosos estudios de marketing, que el público objetivo de esta actividad cultural pertenece a los sectores A y B. En caso de insistir se les impondrá una multa equivalente a cien unidades impositivas.
5- Las empresas, nacionales o transnacionales, que obtengan las mayores ganancias serán exoneradas de todo tipo de impuestos. Un verdadero incentivo moral que premia el éxito y estimula la actividad empresarial. Sólo la inversión salvará al Perú.
6- Instrucción premilitar gratuita y obligatoria para toda la población, sin odiosas exclusiones de raza, edad, género, credo o discapacidad.
7- Pena de muerte para delincuentes terroristas, subversivos, agitadores, pedófilos, izquierdistas caviar, ecologistas, perros del hortelano y también para todos aquellos que no lograron el tercio superior. Con riguroso respeto al debido proceso, jueces sin rostro dictarán sentencia en juicios sumarios.
8- Amnistía general para todos aquellos sentenciados o encausados por atentar contra los derechos humanos o por delitos de corrupción. La gente que siguió el camino equivocado tiene derecho a rectificarse en vez de sufrir una despiadada persecución política. Errar es humano y amnistiar no es pactar.
9- La apertura sin cortapisas al capital extranjero no excluye la instauración en nuestro territorio de alguna que otra base militar estadounidense. Tal medida no deberá ser considerada como contraria a nuestra soberanía sino como una precavida apuesta por la política del buen vecino y evitar la del gran garrote.
10- Los pobres que sean pelirrojos y artríticos no podrán votar en las elecciones municipales pero si en las generales. Estudios médicos de universal confiabilidad han demostrado que estos infelices están incapacitados para elegir a un buen vecino pero no a un mal presidente. La democracia también implica responsabilidad ciudadana.