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Cada uno con su cumbre

Rincón del autor. La 'anticumbre' es visitada por presidentes de tendencia rosadita. La exigencia se debe centrar en que no haya desmanes, no en que no se reúnan

Por Mariella Balbi

Por definición, cumbre es --en el sentido geográfico-- "la cima o la parte superior de una montaña". En el figurado, se trata de: "la mayor altura de una cosa o el último grado al que puede llegar". La que ocurrirá en Lima dentro de pocos días no será la primera ni la última, sí será la oficial, con invitados de Centroamérica, América Latina y la Unión Europea. Cada sector de nuestro país la ve de acuerdo a su propia óptica. El empresarial y el Poder Ejecutivo la promueven como una oportunidad de atraer inversiones e impulsar el comercio. Pero no es el único aspecto en la agenda de esta importante reunión. También están: los derechos civiles, los derechos humanos, la pobreza y el medio ambiente.

La dialéctica señala que todo tiene su contrario, en este caso se trata de la 'n' anticumbre o la cumbre paralela. No es un hecho extraordinario, anómalo, que solo sucede cuando el Perú es el país anfitrión. Como dirían los auténticos marginales, ya se la 'engulló' el sistema. Son varias 'anticumbres' realizadas, donde discuten los grupos más radicales de ambos continentes. Lo hacen en hoteles, con invitaciones, conferencias, etc. Presentarlos como emisarios del terrorismo es irreal. Además, contraproducente, indica que el Perú es un país precario en seguridad, amenazado por el fantasma del MRTA y Sendero, a punto retornar al aciago período que ya vivimos. La 'anticumbre' es visitada por presidentes de tendencia rosadita. La exigencia se debe centrar en que no haya desmanes, no en que no se reúnan.

Dicen que los europeos, respetuosos de los DD.HH., asumen que la estridente discusión de estos días sobre ese tema corresponde a un manejo de política interna del Perú. De hecho, alguien ajeno a la cumbre, pero con peso político como el embajador de EE.UU., declaró recientemente que no incluyen al MRTA dentro de la lista de movimientos terroristas porque hace cinco años que está inactivo. Nadie le cayó encima. Probablemente el punto de mayor concordia entre las 'diversas cumbres' sea el del medio ambiente. Quienes se interesan por la óptica económica descubrirán que el equilibrio ecológico es rentable. Los que miran con espanto cualquier política liberal pueden encontrar un tema concreto de discusión, sin empantanarse en lo ideológico. Y los países europeos ya sufren los efectos del cambio climático.

Cuando la cumbre se produzca el Perú habrá dicho 'bye bye' al nevado Pastoruri. Se hizo 'puré', se derritió. Será un trágico 'leitmotiv'. Thomas Schelling, Nobel de Economía, afirma que el mayor esfuerzo para detener el cambio climático deben hacerlo los países desarrollados. Qué mejor oportunidad que esta para lograr algunos acuerdos realistas y concretos sobre el cuidado del medio ambiente, más aun si la cumbre ocurre en el país que ocupa el segundo lugar en biodiversidad del mundo. Hubiera sido ilustrativo recopilar las opiniones sobre el Perú de viajeros europeos como Humboldt, Raimondi, De Sartiges, Tschudi y otros. Un poco de historia y nostalgia no le harían daño a tan magno evento.

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