Una reciente e importante ordenanza emitida por la Municipalidad de Miraflores fija las bases para lo que debe ser una práctica en toda la ciudad: cambiar los cables aéreos, que saturan nuestras calles, por instalaciones subterráneas y seguras.
Por eso hay que reconocer el buen ejemplo miraflorino al prohibir que se realice en esta jurisdicción el cableado aéreo, salvo excepciones por imposibilidad material, de redes de telecomunicaciones o electricidad. Es un aporte en la lucha contra la contaminación visual y la inseguridad y un esfuerzo por poner orden urbano.
Además, esto sintoniza con uno de los decretos emitidos por el Ejecutivo, que dispone para una empresa de telefonía el uso común de las instalaciones para determinados servicios públicos. Eso es positivo y debía hacerse extensivo a todas las empresas.
A futuro, podría evaluarse también la posibilidad de dar en concesión la construcción de ductos subterráneos, lo que exige la máxima coordinación de las empresas de telecomunicaciones y electricidad, bajo la supervisión de la autoridad y viendo maneras de bajar los costos del cableado subterráneo.