9:11 | Recibirá una economía en fuerte expansión con el desafío de extender esa bonanza a los sectores menos favorecidos
Asunción (Reuters) .- El paraguayo Fernando Lugo se convertirá el viernes en el primer ex obispo católico en ser ungido presidente, en una asunción que llena de expectativa a una población ávida de cambios que percibe que la fuerte expansión económica no impacta en su vida cotidiana.
Lugo, de 57 años, que hasta el 2005 fue obispo de una zona de extrema pobreza, jurará como mandatario en una ceremonia que reunirá a casi un centenar de delegaciones extranjeras y marcará un hito histórico en el país porque romperá más de seis décadas consecutivas del Partido Colorado en el poder.
Diez mandatarios llegarán al país, entre ellos los izquierdistas Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, Daniel Ortega de Nicaragua y Rafael Correa de Ecuador, a quienes Lugo se acercó tras los comicios. Los líderes ausentes de Sudamérica serán Alvaro Uribe de Colombia y Alan García de Perú.
El ex obispo entrará al Palacio de los López, sede del Gobierno, tras haber ganado las elecciones con poco más de un 40 por ciento de los votos representando una alianza centroizquierdista que aglutinó a la mayor parte de la oposición colorada.
Su victoria pone fin a una complicada transición que comenzó con la caída del dictador Alfredo Stroessner en 1989 y estuvo salpicada por amenazas de golpe de Estado, conflictos sociales, asesinatos políticos y escándalos de corrupción.
Apodado el "obispo de los pobres", siempre vestido con ropa sencilla y calzando sandalias, Lugo asumirá el Gobierno en un contexto de alta expectativa hacia su gestión, con la promesa de un combate frontal a la corrupción y a la pobreza que afecta a casi un 40 por ciento de los paraguayos.
"La gente tiene mucha fe, mucha esperanza. Es obispo, todos están seguros de su honestidad y se espera un cambio en lo social. Es un hombre muy distinto a lo que estamos acostumbrados en la política", dijo Alba Pasmor, empleada de una tienda de electrodomésticos afiliada al Partido Colorado.
Algunos opinan, sin embargo, que el nuevo Gobierno debería bajar las expectativas al terreno de las realidades.
"Las mejores ideas terminan conduciendo al fracaso si no se cuenta con recursos presupuestarios y humanos para llevarlos adelante y el Gobierno no tiene presupuesto suficiente para hacer frente a tareas que el país necesita urgentemente", dijo el analista económico Ricardo Rodríguez Silvero.
"Sería muy razonable que se hable de que no todos los objetivos pueden ser alcanzados inmediatamente y que hay que establecer prioridades", agregó.
Desafíos
Lugo recibirá una economía en fuerte expansión gracias al aumento de las exportaciones de soja y carne vacuna, con el desafío de extender esa bonanza hacia otros sectores de la sociedad menos favorecidos que generen más puestos de trabajo.
Durante el Gobierno de su antecesor, Nicanor Duarte, miles de paraguayos dejaron el país buscando empleos, los precios minoristas se dispararon y el índice de pobres extremos aumentó a casi un 20 por ciento, pese a que los metas macroeconómicas fijadas fueron cumplidas.
Pero el ex obispo de ideas socialistas, que tendrá a un economista moderado como jefe del equipo económico, deberá lidiar con un contexto político que podría tornársele complicado por las diferencias que cohabitan la coalición política que lidera.
Para asegurar la aprobación de leyes en el Congreso, Lugo deberá imponer su liderazgo en esa alianza y forjar pactos políticos con otros partidos minoritarios, que ya se mostraron dispuestos a apoyarlo.
"No le veo futuro a Lugo, no tiene estabilidad política. Mezcló liberales con comunistas que andaban saltando con la bandera roja", dijo Gustavo Sánchez, un empleado público de 37 años.
Mientras se prepara para el momento más importante de su vida, Lugo asegura que la llegada al poder no cambiará su estilo sobrio y austero.
"No voy a cambiar mucho, la gente me conoce así. La gente ha apostado por este estilo de comportamiento del presidente y agradezco a la ciudadanía por haberme aceptado", dijo esta semana a periodistas.