8:45 | Para tener una vida relativamente cómoda con un alto nivel, un matrimonio con dos hijos necesita en ese país ingresos anuales de 648.000 dólares (unos 354.000 euros)
Washington (DPA).- Los US$ 648.000 dólares incluyen impuestos escolares (49.000 dólares), la pertenencia a un club de campo (25.800 dólares), los pagos al servicio doméstico (47.000 dólares), el profesor de piano (3.177 dólares), los costes del perro Labrador (5.350 dólares), las vacaciones en Massachusetts (19.450 dólares) y las entradas de temporada para el equipo de fútbol americano de los Redskins (5.300 dólares), según la lista elaborada por la revista "Washingtonian".
Estos gastos representan a unos tres millones de estadounidenses de altos ingresos entre los 300 millones de habitantes del país, a quienes en los años del gobierno de George W. Bush les fue especialmente bien.
Esta última etapa fue sin embargo aún mucho mejor para los 340.000 "superricos", cuyas fortunas superaron los diez millones de dólares. Y los multimillonarios, estimados en unas 420 personas, vivieron una verdadera época dorada. Se trata de los personajes a los que se atribuye ser los verdaderos gobernantes del país -y no sólo por los marxistas-: hombres como Bill Gates, Warren Buffett o Donald Trump. Hasta los niños pequeños los conocen, aunque hay familias capitalistas menos famosas como los Hunt o los Walton.
En el país con mayor cantidad de multimillonarios y millonarios del mundo, éstos pudieron multiplicar sus fortunas como hacía tiempo que no lo conseguían. Los drásticos recortes de impuestos de Bush favorecieron sobre todo a empresas, accionistas y a quienes más ganan. "Antes existían los contrastes entre pobres y ricos, ahora se trata de los ultrarricos y el resto", señaló el "New York Times".
No parece seguir vigente la idea del capitalismo de John F. Kennedy, acerca de que el crecimiento económico es como una marea que no sólo impulsa a los yates (léase: los ricos), sino a todos los barcos, también a los botes y canoas (léase: los pobres).
Es cierto que el "boom" económico hizo que la tasa de desempleo se mantuviera en general por debajo del cinco por ciento, una cifra maravillosa para estándares europeos. Pero en general se vieron favorecidos por el bienestar aquellos que ya tenían fortuna.
Encuestas de Gallup muestran que cada vez más estadounidenses ven a su país dividido entre quienes tienen y los que no, aunque los sentimientos de envidia son mucho menores que en otros sitios, pues tradicionalmente el éxito y la fortuna son admirados y respetados. En la plaza fuerte del capitalismo hay de hecho muchos empresarios como Gates, fundador de Microsoft, el productor de computadoras Michael Dell o los creadores de Google, Sergey Brin y Larry Page, que hicieron sus fortunas a base de creatividad y trabajo duro casi desde la nada.
Ya en 2005 el entonces jefe de la Reserva Federal, Allen Greenspan, advirtió de "los peligros para la estabilidad del capitalismo democrático" si se ahondaban más las diferencias sociales, incluso pese a que los últimos 20 años fueron "el período económicamente más existoso de la historia de Estados Unidos".
Desde los años 30 no se registraba una concentración tan grande del dinero, según un estudio del economista Isaac Shapiro, del instituto de ciencias políticas "Center on Budget and Policy Priorities". El uno por ciento de la población posee el 19,5 por ciento de los ingresos totales, el diez por ciento superior concentra el 46 por ciento de la riqueza.
Según el instituto político neoconservador AEI, de Washington, los 30.000 estadounidenses mejor pagados tenían en 1980 una participación del 0,9 por ciento en los ingresos totales, mientras que en 2006 esta cifra llegaba al 3,9 por ciento, más del cuádruple.
"El estadounidense medio no obtuvo nada de la expansión económica", escribe el profesor Scott Lilly, del izquierdista Centro por el Progreso Americano. Más del 95 por ciento del crecimiento entre 2000 y 2006 fue a apenas el diez por ciento de los hogares de la cima de la pirámide económica.
En el país de las oportunidades ilimitadas, el "sueño amaricano" cada vez es más difícil de alcanzar. La permeabilidad del sistema (la posibilidad de que niños de las capas bajas suban en la escala social a base de trabajo) ha empeorado mucho en los últimos años, según diversos estudios.
El ex presidente de la Universidad de Harvard Lawrence Summers calificó de "estremecedor" que sólo diez por ciento de los estudiantes de las universidades de élite provengan de familias que se encuentran en la mitad más baja de la capa de ingresos.